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Luanda, 13-15 de diciembre de 2002



    Los participantes en la primera Asamblea nacional de J.M.V. nos pusimos en camino con mucha ilusión hacia Luanda, a partir del 10 de diciembre. No resulta fácil transitar por estas carreteras y caminos para quien está acostumbrado a terrenos llanos y anchas carreteras asfaltadas, pero para quienes vivimos aquí y gozamos de paz, el proyecto de reunirnos en Luanda era atrayente y gozoso, a pesar de las distancias y el mal estado de las carreteras. El sueño de hacía unos meses se hacía realidad. Nos habíamos provisto de tiendas de campaña del ejército para poder acampar. La casa y terreno anexo habían sido objeto de una buena limpieza y adaptados previamente para la acogida.
    Los jóvenes de Luanda, pioneros en la Asociación de este querido país, junto con las Hermanas nos acogieron en el barrio de Estalagem, donde Sor Judite y Sor Angelina tienen una casa y un pequeño terreno que nos sirvió de residencia a los 75 miembros que participamos en tan importante acontecimiento. Es la primera vez que nos encontramos los jóvenes de Luanda, Lobito y Balombo pertenecientes a la Asociación. Era un proyecto acariciado desde hacia mucho tiempo. Además tenemos la suerte de tener entre nosotras a Sor Teresa Romero que acaba de llegar a estas tierras y también ha trabajado con empeño en JMV.
    Fueron días de gozo, de intercambio de experiencias, de oración, de planificación y unificación de criterios, porque todos, jóvenes y Hermanas de J.M.V. en Angola queremos actuar en comunión eclesial, unificar criterios y hacer de esta nuestra Asociación algo vivo y dinámico. Queremos que en JMV el joven angoleño se sienta llamado a ser testigo de Cristo en esta sociedad rota por la guerra y pueda desde el carisma vicenciano aportar la riqueza de humanización y evangelización que en él se encuentra.
    Los jóvenes de Balombo y Lobito llegamos el jueves por la noche. Los de Luanda nos acogen con fiesta, desde ese momento hasta la partida del día 16. Todo fue motivo de animación, estímulo y acción de gracias por lo vivido en estos días. Hemos sentido la presencia del Espíritu que nos iba conduciendo, la mirada de María y la sonrisa de San Vicente, a la vez que todas vuestras oraciones y buenos deseos. Todo esto lo hemos constatado y no podemos dejar de dar gracias al Señor por ello.
    El viernes fue un día dedicado a nuestra historia. Comenzamos por repasar, de forma breve pero completa, el nacimiento de J.M.V. en 1830 y cómo se fue extendiendo por el mundo, llegando su antorcha a nuestro país en 1991. El trabajo de grupo, con todo lo que lleva de intercambio de experiencias, fue muy rico y motivador para los jóvenes, todos hemos aprendido mucho y hemos compartido la riqueza de nuestra fe, y las llamadas de Dios desde las notas específicas de JMV como movimiento cristiano y mariano, eclesial, misionero y vicenciano.
    Nos paramos a reflexionar en la importancia pastoral de la figura del animador y el asesor en JMV y destacamos su función animadora y catequética. Hemos visto también la necesidad de apostar por la formación de los mismos de cara al próximo año, porque lo sentimos como una gran urgencia para que la Asociación continúe con vitalidad apostólica y pueda seguir expandiéndose.
    El día 14, sábado, lo centramos en la función del Catecumenado en la Iglesia, en Angola y en J.M.V. Resultó un día muy cargado: Exposición del tema, trabajo de grupos, reuniones plenarias, aclaraciones, etc., Es preciso entender todo bien, ponernos de acuerdo en lo esencial y dar unidad a la acción catequética y apostólica del movimiento. Por eso creemos que el camino a recorrer debe ser el mismo para todos, y apostamos por un itinerario de educación en la fe en línea catecumenal, teniendo también en cuenta las opciones de nuestros Obispos.
    El día 15, domingo, día del Señor, celebramos la Eucaristía con la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la "Buena Nueva", parroquia que acoge a los J.M.V. de Luanda desde 1997. La comunidad estaba de fiesta, se sentían muy unidos a nosotros en todo lo que vivíamos en esos momentos, y nos transmitieron su apoyo y oración a través desu párroco el Padre Valente que presidía la Eucaristía, y el Padre Vicente que concelebraba con él.
    Animadores incansables de los jóvenes, y acompañantes de los mismos en los momentos difíciles, han sabido alentar, unir y estimular el compromiso, sobre todo, en las situaciones duras por las que han pasado las dos comunidades de J.M.V. de esta parroquia. Momento muy esperado y significativo fue el inmediato al ofertorio, en que los jóvenes de Luanda presentes en la celebración recibieron el pañuelo de JMV, signo de su pertenencia a Juventudes Marianas Vicencianas.
    Dentro de este ambiente festivo, un grupo de jóvenes de la parroquia representaron para nosotros una pieza teatral creada por ellos con el titulo "Quiero ser hermana". Planteaba el problema que tienen las jóvenes vocacionadas a la hora de decidir su opción y respuesta vocacional, pues las familias angoleñas ven mejor la situación de matrimonio como estado de vida, porque así pueden obtener algún beneficio familiar.
    Después de comer, dedicamos la tarde a presentar el Proyecto de Pastoral juvenil de Angola y planificar, a grandes rasgos, algunas actividades que los JMV realizaremos este año. Pensamos en la próxima Asamblea Nacional y en un posible encuentro nacional abierto a parroquias y asociaciones católicas, donde pudiesen participar mayor numero de jóvenes. También se dieron ideas para celebrar las fiestas de la familia vicenciana. Todos los que hemos participado vemos la necesidad de elaborar los estatutos de JMV en Angola. Esta es la principal tarea que nos hemos propuesto para el nuevo año 2003. Se ha creado un Secretariado Nacional con la representación de dos miembros de cada comunidad, que tendrá su primer encuentro en el mes de febrero.
    A grandes rasgos esto ha sido lo vivido en estos días que compartimos con todas las Hermanas de nuestra querida Provincia de San Vicente. Agradecemos el apoyo de todos los que habéis seguido nuestros pasos y confiamos, ahora más que nunca, en que seguiremos estando unidos, a pesar de la distancia. Muchas gracias.
Equipo directivo de J_MV de Angola
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