ARTÍCULO DE LA PASCUA 2004
   En torno al Pan, en torno a Él nos reunimos para celebrar y vivir juntos estos días tan "especiales"; y digo especiales, porque se viven infinidad de sentimientos y emociones difíciles que plasmar en un papel.

   Al igual que otros años, celebramos la Pascua en La Línea, lugar donde se nos facilita el ambiente de oración, reflexión...lugar de encuentro con Dios para todos nosotros, y donde muy especialmente este año tuvimos la oportunidad de compartir estos días con algunos jóvenes de otras provincias, quedando siempre las puertas de la casa abiertas a todos.

   Cuando llegué allí, la noche del miércoles, vi como cada persona que me rodeaba se encontraba en un tramo distinto del Camino que nos lleva hacia Dios. Me sorprendió ver como algunas personas con un largo recorrido y llenos de experiencias de fe reconocían que nunca puedes tener seguridades cuando nos disponemos a recorrer dicho camino:
Si Jesús cayó tres veces, ¿podemos nosotros caminar sin tropezarnos?, ¿somos capaces de reconocer y dejarnos ayudar por esos Cireneos que Dios pone en nuestras vidas?.

    Si Jesús sintió miedo y acudió a la oración en tantos momentos difíciles y angustiosos, en tantos Getsemanis, ¿acudimos nosotros igualmente al Padre?, ¿nos abandonamos en sus manos?, ¿nuestros proyectos son sus proyectos?...todas estas preguntas rondaban por mi cabeza despertando dudas e inquietudes, y mientras, sólo una voz, una frase que me decía: "NO SEA LO QUE YO QUIERO, SINO LO QUE QUIERAS TÚ".

    Pasado este momento de desesperación y desconcierto, Jesús nos pedía: "Velad y orad conmigo para que no caigáis en tentación", y nosotros, todos los que compartimos la Pascua nos dispusimos a vivir esa noche de oración y acompañamiento como símbolo de todos los momentos de nuestra vida en los que se nos cruzan en el camino personas que necesitan de nuestra cercanía y ayuda.

   Pero todo no quedó ahí, el estilo de vida de denuncia y de ponerse al lado del pobre y del más débil no podía tener otro final que la muerte, una muerte de CRUZ. Y mientras vivía estos momentos de pasión y muerte de Jesús, me preguntaba a mí misma...¿sería yo capaz de renunciar a las cosas que me alejan del lado del más pobre?, ¿sería capaz de morir por ellos?

    Pero...¿todo esto para qué?...¿morir y se acabó?...yo creo que no, la muerte no pudo vencer a un hombre que no sé si fue el que más sufrió pero sí que estoy segura de que fue el que más amó, y el amor nunca muere, el amor es constructivo y creativo hasta el infinito, el amor y toda acción que provenga del amor tiene que ¡RESUCITAR!, ¡Sí!, estos fueron mis últimos sentimientos: Con Dios, que siempre camina a mi lado y junto a una Comunidad Viva y Unida, las semillas de Jesús Resucitado podrán germinar y crecer en todo tiempo y lugar.

    Por ello y porque confío en Dios, hoy quiero decir SÍ a este proyecto de vida al que Él me llama pidiéndole cada día la fuerza y el valor necesario para afrontar y superar esas piedras, ese precipicio, ese bosque sombrío, las encrucijadas...y todas las dificultades que en cualquier momento, pueden aparecer en nuestro camino.

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