ASAMBLEA EXTRAORDINARIA. P.C.Sevilla. 9-11 de enero de 2004
CRÓNICA DE NUESTRA ASAMBLEA

ASAMBLEA EXTRAORDINARIA. P.C.Sevilla. 9-11 de enero de 2004

Introducción
   Una misma Historia- 25 años que no son pocos- . Una puerta abierta a otear el pasado y el futuro con ojos nuevos. A mirarnos en lo profundo de nuestro "ser J.M.V." para descubrir lo que El pide de nosotros para ser más auténticamente evangélicos. A responder con savia nueva, con el empeño y empuje que da el Espíritu, a aquellos que le buscan y convencidos, de que el que nos convoca, quiere hacer de este encuentro un instrumento de renovación.

   Podríamos comenzar describiendo estos días, comentando el número de asistentes, sobre unos 100, del intenso trabajo realizado hasta altas horas de la madrugada, de los documentos finales, del trabajo previo y la dedicación de aquellos que han hecho posible la buena marcha de este encuentro, de la cálida acogida de la Comunidad de la Casa Provincial, que nos hicieron sentir que estábamos en muestra propia casa, de las palabras entusiastas de Sor María Pilar Rendón Visitadora Provincial, a seguir en esta senda de encuentro con Cristo en el Pobre, ...

    Pero queremos fijarnos, para detallaros lo que vivimos estos días, en un signo. Un signo que llegó a despertar en nosotros la inquietud por encontrarnos y trabajar sin descanso en la asamblea que empezaba. Fue a través de la vigilia de oración donde vimos reflejada esta tarea en la labor del jardinero, que cuida y mima la obra de sus manos, que remueve la tierra, que quita las hierbas secas, que poda para que surjan nuevos brotes y dé los frutos a su tiempo.

   Desde esta perspectiva, que por ser esencial a veces escapa a nuestras miradas, descubrimos el verdadero motor de estos días, para que todos afirmemos que, una vez terminada nuestra tarea, ha merecido la pena el esfuerzo; con la satisfacción de un trabajo bien realizado, en un ambiente de amistad, alegría y acogida que han favorecido que los documentos finales estén colmados de esperanza, propósitos y proyectos para responder a las exigencias de nuestro tiempo, con la inquietud de dar respuesta a lo que Dios nos pide para seguir caminando en esta historia de encuentro y experiencia con El.


Manos a la obra:
   La materia prima con las que contamos para realizar nuestra labor fueron:
   La semilla; una semilla de 25 años, enriquecida con los documentos elaborados en los Centros, acogida como don y regalo precioso que durante estos días tratamos de mimar y cuidar, para que con el trabajo de cada una de las comisiones, poder sacar de ellas los mejores frutos y recogerlos en los documentos finales.
   La buena Tierra; Cada participante en esta asamblea, ha sido esta tierra. Labrada con las experiencias personales y enriquecida con la constante inquietud por dar respuestas a las nuevas exigencias, para plantear nuevos retos y proyectos que lleven a JMV a ser ese hermoso jardín, una tierra fértil para Dios...

   Un Tiesto: adornado con sencillez, en el cual cada uno pudo expresarse con libertad y espontaneidad en un ambiente de respeto y diálogo, con alegría y amistad compartida, haciendo posible un verdadero encuentro fraterno...

   Una Guía: Siempre guiados bajo la dirección del Espíritu Santo, verdadero maestro en la labor de dar los mejores frutos y al que solicitamos su presencia antes de comenzar cada encuentro.

   El rastrillo; herramienta indispensable, para quitar sin miedos los obstáculos que en algún momento pudieron surgir , con firmeza pero a la vez con delicadeza, que permitieron la agilidad en el trabajo y que hicieron posible que concluyéramos todos los documentos.

    El agua: El domingo recordamos el bautismo del Señor, alrededor del altar oímos decir que los cristianos realizamos así nuestra principal asamblea. Ese agua, lo recibimos como signo de renovación y de nuevo impulso a ser testigos de su Palabra...

   El Sol; elemento indispensable. Con su luz ha resaltado las tonalidades de cada miembro, pero siempre dándonos el mismo calor... Sin este calor, sin esta luz, nada de esto habría merecido la pena, porque cada fruto moriría en el intento de tener vida propia, olvidando que es El quien nos convoca, une y alimenta.

   No se puede medir la cantidad de COMUNIÓN expresada estos días, ni las sonrisas, ni los momentos en los que el corazón se ensancha al comprender que el carisma es compartido, entendido, multiplicado en muchas manos dispuestas a servir a los pobres y a seguir haciendo realidad el sueño de María Milagrosa. Porque hemos entendido que no nos basta amar a Dios si nuestro prójimo no le ama, por eso el principal compromiso de esta primera Asamblea de JMV en la Provincia ha sido la de continuar construyendo el Reino con el sudor de nuestra frente y el esfuerzo de nuestros brazos, con optimismo, con esperanza, con el empeño y el compromiso de ser SIGNO, SAL, LUZ, TESTIGOS, sin complejos, sin medianías ni ambigüedades, con la certeza de que El está con nosotros, camina a nuestro lado, nos llama y nos envía, nos alienta con su AMOR QUE ES CREATIVO HASTA EL INFINITO.

   Y hasta aquí llegamos... y nos despedimos ...

   Con el deseo que las semillas y las plantas, cultivadas en estos días broten con la fuerza y belleza que llevan dentro y que este jardín sea el más hermoso y ofrezca a todos los que lo contemplen un testimonio de corazones abiertos a Dios para servirle y encontrarle en los Pobres...

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[ Pastoral Provincia canónica de Sevilla ]

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