Introducción |
| Una misma Historia- 25 años que no son pocos- . Una puerta
abierta a otear el pasado y el futuro con ojos nuevos. A mirarnos
en lo profundo de nuestro "ser J.M.V." para descubrir lo
que El pide de nosotros para ser más auténticamente
evangélicos. A responder con savia nueva, con el empeño
y empuje que da el Espíritu, a aquellos que le buscan y convencidos,
de que el que nos convoca, quiere hacer de este encuentro un instrumento
de renovación. Podríamos comenzar describiendo estos días, comentando
el número de asistentes, sobre unos 100, del intenso trabajo
realizado hasta altas horas de la madrugada, de los documentos
finales, del trabajo previo y la dedicación de aquellos
que han hecho posible la buena marcha de este encuentro, de la
cálida acogida de la Comunidad de la Casa Provincial, que
nos hicieron sentir que estábamos en muestra propia casa,
de las palabras entusiastas de Sor María Pilar Rendón
Visitadora Provincial, a seguir en esta senda de encuentro con
Cristo en el Pobre, ...
Pero queremos fijarnos, para detallaros
lo que vivimos estos días, en un signo. Un signo que llegó a despertar
en nosotros la inquietud por encontrarnos y trabajar sin descanso
en la asamblea que empezaba. Fue a través de la vigilia
de oración donde vimos reflejada esta tarea en la labor
del jardinero, que cuida y mima la obra de sus manos, que remueve
la tierra, que quita las hierbas secas, que poda para que surjan
nuevos brotes y dé los frutos a su tiempo.
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Desde esta perspectiva, que por ser esencial
a veces escapa a nuestras miradas, descubrimos el verdadero motor
de estos días, para que todos afirmemos que, una vez terminada
nuestra tarea, ha merecido la pena el esfuerzo; con la satisfacción
de un trabajo bien realizado, en un ambiente de amistad, alegría
y acogida que han favorecido que los documentos finales estén
colmados de esperanza, propósitos y proyectos para responder
a las exigencias de nuestro tiempo, con la inquietud de dar respuesta
a lo que Dios nos pide para seguir caminando en esta historia de
encuentro y experiencia con El.
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Manos
a la obra: |
La materia prima con las que contamos para realizar nuestra labor
fueron:
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La semilla; una
semilla de 25 años, enriquecida
con los documentos elaborados en los Centros, acogida como
don y regalo precioso que durante estos días tratamos
de mimar y cuidar, para que con el trabajo de cada una de las
comisiones, poder sacar de ellas los mejores frutos y recogerlos
en los documentos finales.
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La
buena Tierra; Cada participante en esta
asamblea, ha sido esta tierra. Labrada con las experiencias personales
y enriquecida con la constante inquietud por dar respuestas a las
nuevas exigencias, para plantear nuevos retos y proyectos que lleven
a JMV a ser ese hermoso jardín, una tierra fértil para
Dios...
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Un
Tiesto: adornado con
sencillez, en el cual cada uno pudo expresarse con libertad
y espontaneidad en un ambiente de respeto y diálogo, con alegría
y amistad compartida, haciendo posible un verdadero encuentro
fraterno...
Una Guía: Siempre
guiados bajo la dirección del Espíritu Santo,
verdadero maestro en la labor de dar los mejores frutos y
al que solicitamos su presencia antes de comenzar cada encuentro.
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El rastrillo; herramienta indispensable,
para quitar sin miedos los obstáculos que en algún momento pudieron surgir
, con firmeza pero a la vez con delicadeza, que permitieron la
agilidad en el trabajo y que hicieron posible que concluyéramos
todos los documentos.
El agua: El domingo recordamos el bautismo
del Señor, alrededor
del altar oímos decir que los cristianos realizamos así nuestra
principal asamblea. Ese agua, lo recibimos como signo de renovación
y de nuevo impulso a ser testigos de su Palabra... El Sol; elemento indispensable. Con su luz
ha resaltado las tonalidades de cada miembro, pero siempre dándonos
el mismo calor...
Sin este calor, sin esta luz, nada de esto habría merecido
la pena, porque cada fruto moriría en el intento de tener
vida propia, olvidando que es El quien nos convoca, une y alimenta.
No se puede medir la cantidad de COMUNIÓN expresada estos
días, ni las sonrisas, ni los momentos en los que el corazón
se ensancha al comprender que el carisma es compartido, entendido,
multiplicado en muchas manos dispuestas a servir a los pobres y
a seguir haciendo realidad el sueño de María Milagrosa.
Porque hemos entendido que no nos basta amar a Dios si nuestro
prójimo no le ama, por eso el principal compromiso de esta
primera Asamblea de JMV en la Provincia ha sido la de continuar
construyendo el Reino con el sudor de nuestra frente y el esfuerzo
de nuestros brazos, con optimismo, con esperanza, con el empeño
y el compromiso de ser SIGNO, SAL, LUZ, TESTIGOS, sin complejos,
sin medianías ni ambigüedades, con la certeza de que
El está con nosotros, camina a nuestro lado, nos llama y
nos envía, nos alienta con su AMOR QUE ES CREATIVO HASTA
EL INFINITO.
Y hasta aquí llegamos... y nos despedimos
...
Con el deseo que las semillas y las plantas,
cultivadas en estos días broten con la fuerza y belleza que llevan dentro y
que este jardín sea el más hermoso y ofrezca a todos
los que lo contemplen un testimonio de corazones abiertos a Dios
para servirle y encontrarle en los Pobres...
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