
Desde la llegada a España de las Hijas de la Caridad en 1.790 y la consolidación de su establecimiento en la Inclusa de Madrid en 1.800, las Hermanas fueron estableciéndose por toda España, llamadas por la autoridades, para residir en los establecimientos, ocupándose de atender las necesidades de los residentes en los mismos, enfermos, ancianos, niños, en fin, toda persona que, padeciese algún tipo de carencia que pudiera ser atendida por las Hijas de la Caridad. Fue en 1.887 cuando las Hijas de la Cridad, llegaron a Badajoz para ocuparse de los residentes en el Hospital de “ San Sebastián”: enfermos, niños, ancianos, carentes de lo necesario para tener una vida digna. Las Hermanas “abrían puertas” a toda clase de atención material y moral. Es por lo que abrieron un comedor, ante la necesidad de las personas que deambulaban sin un techo dónde cobijarse.
Con el paso de los años y los cambios de las administraciones, la Comunidad de Hijas de la Caridad que residía en el Hospital, salió de sus instalaciones en 1.994 para residir en casa construida por la Compañía, de forma que sirviera de nueva residencia para las Hermanas y atención a los necesitados carentes de todo lo básico para su existencia: ALIMENTACIÓN, ASEO Y ROPA, sin dejar su trabajo en el Hospital. Desde esa fecha, esta Comunidad, atiende desde esta casa, el trabajo del Hospital y a quienes necesitan estos servicios. Además visitan a los encarcelados, a las personas que viven solas en sus hogares, están en programas de colaboración con Cáritas y otras organizaciones, en Parroquias, formación del Voluntariado pertenecientes a la A.I.C. que colaboran en las tareas de atención a los necesitados, ayuda a las Misiones y, en coordinación con todo el mundo de la marginación. |