| La
Imagen se repite diariamente desde hace casi un siglo tras los
muros del Comedor Social "El
Salvador":
mientras en la cocina unas preparan el guiso del día, en la
sala contigua otras ponen la mesa. Las Hijas de la Caridad de San
Vicente de Paúl llevan todo este tiempo dando atención
básica de alimentación y ropa a cuantos lo precisan.
Es una de las instituciones que mejor conocen la realidad de las
personas que han tenido oportunidades.
Los últimos apuntes
recogidos por estas Hermanas especifican que son cuatrocientas las
personas que pasan por el Comedor a diario. Muchos son transeúntes,
familias con problemas, etc.
Las Hijas de la Caridad
tienen en gran estima la dedicación a su servicio. Se esfuerzan
en hacerlo en plena gratuidad. Su labor está presidida siempre
por las virtudes propias de su espíritu: humildad, sencillez
y caridad, así como de las que tanto recomiendan sus Fundadores,
San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, y que son
la marca del servicio de la Hija de la Caridad: respeto, cordialidad,
compasión, alegría y hasta devoción.
Cuando las campanas anuncian
el mediodía, asiduos y gentes de paso se acercan hasta la
Plaza Ponce de León por las calles anexas al Comedor. Esta
es otra imagen que se repite desde hace décadas. Muchos vecinos
de la zona son testigos diarios de este peregrinaje por callejuelas
estrechas y angostas. Ellos saben como nadie que la actividad en
el Comedor Social "El Salvador" nunca se detiene, en
la casa de las Hermanas se respira y se siente el afecto de ollas
repletas de generosidad.
Pero esta misma generosidad
a veces pasa por momentos críticos. La escasez de recursos
en la despensa de "El Salvador" llega a preocupar con
frecuencia a las Hermanas, a pesar de todo el apoyo que reciben
por parte de Instituciones públicas y privadas.
La ciudad de Jerez reconoce
la importante labor social que realizan las Hijas de la Caridad
desde el Comedor "El Salvador. A ellas concede este año
el PREMIO A LA SOLIDARIDAD.
Con este homenaje se premia y valora toda una labor callada,
silenciosa y sincera hacia los demás, así como el servicio desinteresado
y solidario que prestan a la comunidad jerezana desde la fe y la
oración, pues según recogen las reglas de la propia
Congregación "el fin para el que Dios ha llamado y reunido
a las Hijas de la Caridad es para honrar al Señor Jesucristo
como fuente y modelo de toda Caridad, sirviéndole corporal
y espiritualmente en la persona de los Pobres". |