¡Cómo no cantar de gozo y de alegría, Señor! ¿Cómo no agradecer tus detalles para conmigo!.

    Recuerdo, hace ya unos diez años estando de Ejercicios Espirituales en Gévora (Badajoz) con el grupo de jóvenes de la Parroquia de San Roque, experimenté la llamada a entregar mi vida al servicio de los más Pobres.

    En estos momentos, el sacerdote me detuvo y pude así terminar los estudios de medicina y madurar la respuesta que iba a dar un día al Señor. Poco después, este sacerdote me habló de las Hijas de la Caridad y me decidí a buscarlas. Las tenía cerca, pues mis tíos estaban siendo cuidados por las Hermanas. No sabía que las Hermanas eran Hijas de la Caridad. Con todo esto fui descubriendo la llamada a servirle en los preferidos, los más Pobres.

                      El Postulantado y el Seminario me permitió conocer la espiritualidad de la Compañía y a los Fundadores e iniciarme en el aprendizaje de vivir juntas en Comunidad de fe.


Sor M. Trinidad González

 
    Pronto saldríamos un grupo de Hermanas a la Misión. La Provincia me llevó a Ksar el Kebir, misión del agrado de Dios. ¿Qué fácil era descubrir a Cristo en esos rostros, en tanto sufrimiento y miseria y en tanta riqueza y bondad. La Comunidad fue en ese período apoyo fundamental y confrontación con lo que debía ser una Hija de la Caridad. Experimenté el sufrimiento de los Pobres, pero no podía ofrecerles gran cosa por falta de preparación. Pedí destino para formarme mejor. La Provincia me envió al Hogar Gerasa, verdadero hogar, donde los enfermos encuentran la acogida y el cariño que tanto han echado en falta. Sentirse queridos es muy importante por la pronta recuperación que aquí experimentan con los cuidados y atención sanitaria convenientes.

     Pocos años llevo en la Misión de servicio y amor a los Pobres, pero experimento la llamada y el deseo de ser fiel a esta llamada. Se me concedió la emisión de los primeros Votos un día tan señalado para las Hijas de la Caridad, el 29 de Noviembre, en el que hace 370 años se instituyó la Compañía para el Servicio de los Pobres y enfermos.

    Las Hermanas de mi Comunidad de Gerasa, enfermos, trabajadores, equipo médico y tantas personas que colaboraron en la preparación de este día tienen mi gratitud y cariño.

    Doy gracias a Dios también a todos los que me acompañaron en este día físicamente y mediante la oración. Ellos han sido testigos de mi proceso y deseo de fidelidad.

    El Señor ha permitido proclamar mis Votos ante tan privilegiada Asamblea, los Enfermos mas Pobres pudieron acompañarme. Ante ellos y ante Dios hice ofrenda de mi libertad para amar sin medida a todo hombre.

    Doy infinitas gracias a Dios por permitir que mi familia estuviera presente. Sé que mi padre vivió con especial emoción la celebración y canto con él y todos los que me acompañaron. ¡Que detalle, Señor has tenido conmigo!.

29 de Noviembre 2003



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