| ACOGIDA
MADRE GENERAL
El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres
(Sal.125)
Proclamando este versículo del salmo con estas palabras que
brotan desde lo más hondo y sincero de nuestros corazones
damos las Bienvenida a Nuestra Madre, Sor Evelyne y a nuestra Consejera
general, en nombre de todas las Hermanas de la Provincia, de los
Pobres a los que servimos y de las personas que comparten con nosotras
la Misión.
Sí, el Señor ha estado grande con
nosotros, cuando le confiaba a Sor Evelyne la gran responsabilidad
de la Compañía desde entonces todas somos testigos
de su amor a la misma y de su gran entrega y cercanía, manifestada
a través de sus gestos, mensajes, encuentros informaciones
y de sus preciosos escritos en los que con verdadero espíritu
profético nos ha animado a:
- Ir más allá del camino recorrido
dando nuevas respuestas a las llamadas de los Pobres que vienen
de cerca y de lejos.
- A vivir la Comunidad como primer lugar de pertenencia.
- A descubrir en nuestras Constituciones renovadas esos tres
espacios sagrado que crean en nosotras dónde Dios pueda tocarnos
con su presencia y amor .
- A responder a los múltiples retos que, a nuestra
Fidelidad, se nos lanzan cada día
- Estamos alegres porque
cuando aún resuenan los ecos
del ¡Aleluya! de la noche pascual, cuando el rico aroma del
azahar nos habla de Resurrección , cuando la Iglesia entera
se encuentra expectante INVOCANDO al Espíritu, en este día
histórico, para elegir al que será nuestro Pastor
y Guïa, vemos hecha realidad lo que desde hace unos meses hemos
soñado pudiendo abrirle de par en par las puertas de esta
su Casa, las del corazón siempre han estado abiertas
- Estamos alegres porque con la claridad
de nuestro Sol y la transparencia de nuestro Río le vamos
a presentar la realidad de nuestra VIDA y MISION, abriéndonos
a que con la libertad de los hijos de Dios y la sencillez vicenciana
nos ofrezca sus reflexiones y consejos siempre encaminados a una
mayor REVITALIZACION.
- Estamos alegres porque en estos momentos
de gracia podemos expresarle, al igual que Isabel a María,
nuestra alegría y gratitud por su Visita.
- Por todo ello y por lo mucho que recibiremos
a lo largo de estos días, en comunión de espíritus
y corazones, vamos a agradecer las maravillas que el Señor
va haciendo en nuestra vida con el mismo canto de MARIA, el ¡MAGNIFICAT!
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