| Sencillamente discreta
Su mirada serena y su pronta sonrisa
inspira confianza a quien tiene la oportunidad de sentarse a compartir
un rato con la persona que recibió la Medalla al Mérito
el pasado 19 de Noviembre, por unanimidad, en una sesión
plenaria de carácter extraordinario. Y es que Sor Joaquina
derrocha humildad en cada frase que pronuncia. Algo que se demuestra
cuando afirma que el galardón no es sólo para ella
sino para todas las Hijas de la Caridad. Al preguntarle qué
sintió cuando le comunicaron que recibiría el galardón
ella respondió: “Sentí un poco de miedo, porque
pienso que no sólo yo lo merezca”. Y añade:
“Acepté este mérito con la motivación
de que se reconociera la labor de todas las Hermanas que han pasado
por aquí”.
En palabras de Sor Joaquina, “Cumplo
más funciones de relaciones públicas, gracias a que
mi parcela, la sanidad, me permite tener más flexibilidad
a la hora de dedicar mi tiempo a visitar a los necesitados, soy
la más liberada”.
Labor comunitaria
Tomando como ejemplo las palabras
de San Vicente, Sor Joaquina se levanta cada mañana dispuesta
a hacer algo más por los demás: “yo sirvo de
puente para hacer llegar las cosas a otras personas necesitadas
o que en un momento dado lo requieren”, tarea en la que le
ayudan las oraciones matinales que, como ella refiere, “con
todas las cosas que una ve y escucha a lo largo del día si
no tienes el espíritu alimentado, te hundes”.
La dedicación de esta Hija
de la Caridad ya es conocida a nivel internacional, ya que su fuerte
amistad con personas de toda la comarca dispuestas a ayudar, como
es el caso de Hildegard Williams, extranjera afincada en Sotogrande,
Sor Joaquina recibe fondos para sus necesitados.
Pero la clave está, como ella
comenta recordando de nuevo a San Vicente, en las “personas
vergonzantes”, aquellas “de clase media que necesitan
ayuda y no lo dicen”, ésas a las que a esta Hermana
le gusta ayudar: “Los realmente Pobres van a pedir a todas
las parroquias, pero estas personas no”. Por ello, recalca:
“Yo le pediría a aquellos que tienen para subsistir,
que se desprendan de alguna coquetería y tengan algún
acto de generosidad, pero no sólo en Navidad”.
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