1. AMBIENTACIÓN
La Iglesia nos ofrece diariamente modelos
de persona y cristiano. Son los santos. Ellos comprendieron que
vivir al estilo de Jesús de Nazaret merecía la pena. Hoy, queremos
recordar a una gran mujer, que supo hacer de su vida un continuo reto.
Nunca se conformó con lo que vivía, amaba o servía.
Luisa de Marillac hizo de su vida un canto a la justicia, al reconocimiento
de la labor de las mujeres, una entrega continua a Dios y a los pobres.
Una vida, en fin, que mereció la pena. Por eso, queremos hacerla
presente entre nosotros y queremos darle gracias a Dios por ella y,
junto con tantos pobres como todavía experimentan la cercanía
de su espíritu, no echar en el olvido todo aquello que la
hizo caminar continuamente a la Pascua: el paso a la vida plena |