Un gesto muy bonito que
se realizó en la misma, se hizo en el momento del acto penitencial,
llegando a través de varios gestos, a formar la palabra “BARKATU”:
perdonar. Pedimos a María el perdón, la paz y la fuerza
para que los jóvenes podamos seguir en el camino de la fe.
Una vez terminada la Eucaristía, nuestra idea era la de
subir al monte para jugar allí, pero el mal tiempo que
hizo el día anterior, no nos lo permitió. Por ello,
nos fuimos a unas explanadas donde realizamos unos juegos populares
hasta la hora de comer.
Cuando la comida había sido devorada, ya que el hambre
era atroz, tuvimos tiempo libre donde cada uno lo aprovechó
como quiso. Tras el descanso, realizamos tres grupos con los chavales.
Estos pasarían por tres “puestos” en donde
había una actividad en cada uno. En uno de ellos se jugaba
a “campo quemado”, en otro se tomaban nociones básicas
de primeros auxilios, y en el último se hacían juegos
con globos.
A las 16:30 comenzó la hora mariana
donde dimos gracias a María con la ayuda del payaso Bruno.
Pudimos comprobar que es mejor tener valores positivos (alegría,
fe…) que negativos (violencia, tristeza…).
Tras el acto mariano, tuvimos la oportunidad de subir al camarín,
donde se puede contemplar a la Virgen de Aránzazu de cerca.
Allí nos contaron la historia de esta Virgen: cuándo
se apareció, por qué recibe ese nombre…
Una vez hecho esto, fuimos a comprar los recuerdos para las
familias (que si no, nos riñen), tomamos un refrigerio
y nos fuimos al autobús para volver a nuestros pueblos
y ciudades. Un encuentro precioso. Estamos deseando que llegue el próximo
año para poder volver al santuario y volver a encontrarnos
con todos los centros de Guipúzcoa.
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