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PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS A LA CONCORDIA 2005

NOTA OFICIAL DE LA FUNDACIÓN PRINCIPE DE ASTURIAS

Oviedo, 14 de septiembre de 2005

LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 2005

   Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, conocidas en muchas partes del mundo como Hermanas de los pobres, han sido galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005, según hizo PRemio Príncipe de Asturiaspúblico hoy en Oviedo el Jurado encargado de la concesión del mismo.

   Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl constituyen una institución religiosa y benéfica al servicio de los pobres y los abandonados de la sociedad.

   El Jurado de este Premio –convocado por la Fundación Príncipe de Asturias– estuvo presidido por Vicente Álvarez Areces, presidente del Principado de Asturias, e integrado también por Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón; José Ramón Álvarez Rendueles, presidente de la Fundación Príncipe de Asturias; José María Arias Mosquera, Adolfo Barthe Aza, Antonio Basagoiti García-Tuñón, Javier Benjumea, Miguel Blesa, Claudio Boada, José Celma Prieto, Ramón Colao Caicoya, José Cosmen Adelaida, Fernando de Almansa, Juan Manuel Desvalls, José Esteve, Felipe Fernández, José Ramón Fernández Cuevas, Francisco de la Fuente Sánchez, Juan Ramón García Secades, Martín González del Valle, Juan Luis Iglesias Prada, José Luis Méndez López, Fernando Menéndez Rexach, José María Ramírez Pomatta, Helena Revoredo, Matías Rodríguez Inciarte, José Antonio Rumeu, Antonio Suárez Gutiérrez, Antonio Trevín Lombán, Gonzalo Urquijo Fernández-Araoz, José María Villanueva, Santiago de Ybarra, Santiago Zaldumbide Viadas y Pedro de Silva (secretario).

   Fundada en París por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en 1633, desarrolló su labor solidaria en Francia y Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Hacia 1790 llegó a España y en el siglo XIX se hizo presente en casi todos los países de Europa y América Latina, además de en países de América del Norte, Asia, África y Oceanía. Durante el siglo XX y hasta nuestros días ha continuado su expansión por todo el mundo. En la actualidad la congregación está presente en 93 países de África, América del Sur, Asia y Europa. El número de hermanas es de 23.045 distribuidas en 2.567 comunidades y 78 provincias canónicas.

   El espíritu de las Hijas de la Caridad se fundamenta en la práctica de las virtudes de humildad, sencillez y caridad, añadidas a las del respeto, compasión y cordialidad para servir a los pobres con verdadera devoción. Comprometen su vida en la atención a los olvidados, enfermos y marginados de todo el mundo. Realizan una extensa labor humanitaria y social al tiempo que trabajan en favor de la justicia, la paz y la solidaridad. En países del tercer mundo como India, Libia, Angola, Bolivia, Camerún, Congo, Ghana, Ruanda, Haití, Honduras, Mauritania, Madagascar, Marruecos, Mozambique y República Dominicana, entre otros, las Hermanas atienden comedores escolares y centros para madres y niños lactantes, sanatorios curativos para enfermos de sida, lepra y tuberculosis. Además, construyen escuelas y se ocupan de la enseñanza de niños y jóvenes. Su labor está siendo fundamental en la reconstrucción de los países afectados por las últimas catástrofes naturales y en los cada vez más numerosos campos de refugiados de todo el mundo.

   La obra de las Hijas de la Caridad se extiende también al mundo desarrollado. Están al servicio de los más necesitados en hospitales, escuelas, casas de atención pastoral, hogares infantiles y de mujeres maltratadas, residencias de ancianos, albergues para mendigos, casas para mujeres convalecientes y sin recursos, pisos tutelados, talleres ocupacionales y centros de rehabilitación de toxicómanos. Organizan economatos para la distribución de alimentos y también atienden a personas mayores en su domicilio, a minusválidos físicos y psíquicos, a jóvenes sin apoyo social ni familiar, a presos en las cárceles y a inmigrantes para su integración. Desde hace 372 años son la esperanza de los barrios marginales y de los grupos de población más desfavorecidos e intentan dar solución a las necesidades más urgentes en cada lugar, llevando a cabo proyectos asistenciales, sanitarios y educativos de acción solidaria.

   El Premio Príncipe de Asturias de la Concordia está destinado a galardonar “a aquella persona o personas, o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad”.

   Esta candidatura ha sido propuesta por Juan Antonio Martínez Camino, secretario de la Conferencia Episcopal Española.

   A este Premio habían sido presentadas un total de 55 candidaturas procedentes de Argentina, Colombia, Costa Rica, Croacia, Estados Unidos, Francia, Guinea, India, Irlanda, Japón, México, Perú, Portugal, República Dominicana, Sudáfrica, Venezuela y España.

   Éste ha sido el último de los ocho Premios Príncipe de Asturias concedidos este año, en que cumplen su XXV edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional a la ex presidenta del Parlamento Europeo, Simone Veil; el de Comunicación y Humanidades a los Grandes Institutos Culturales Europeos; el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, concedido al politólogo italiano Giovanni Sartori; el de las Letras a la escritora brasileña Nélida Piñón; el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al neurólogo portugués Antonio Damasio; el de las Artes, otorgado a las bailarinas Maya Plisetskaya y Tamara Rojo y el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, concedido al piloto español Fernando Alonso.

   Cada uno de los Premios Príncipe de Asturias, concedidos por primera vez en 1981, está dotado con cincuenta mil euros, la escultura creada y donada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos. Los galardones serán entregados el próximo mes de octubre en Oviedo, en un solemne acto presidido por S.A.R. el Príncipe de Asturias.

   Este año se celebra el XXV Aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, que cuenta con el auspicio de la UNESCO. El acto inaugural tuvo lugar el pasado 12 de abril en Oviedo con una conferencia extraordinaria del profesor Stephen Hawking, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, que estuvo presidida por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias. Hasta la fecha han participado en los actos conmemorativos del XXV Aniversario el cineasta estadounidense Woody Allen, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002, y el músico Daniel Barenboim, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002.