Un año más
hemos celebrado en nuestro hospital el día del Enfermo, con
una Misa muy participada, por pacientes, familiares y personal sanitario.
Fue el día de Pentecostés.
El coro “Aire Andaluz”,
con un gran sentido litúrgico y con unas voces maravillosas,
nos ayudó a vivir la fiesta grande de este día.
Dado las características de
nuestro hospital, donde a muchos enfermos se les permite, pasar
el fin de semana en casa, los que participaron en la fiesta, han
sido personas con serios problemas de salud y que, desgraciadamente,
no van a recuperarse totalmente. Por este motivo, el Capellán
en la homilía insistió que la tarea más importante
de nuestra vida no es tanto resolver nuestros problemas, sino acostumbrarnos
a aceptarlos y a vivir con paz y sosiego en medio de las adversidades.
Y para eso necesitamos precisamente la ayuda y la fuerza que nos
brinda la fe en el Señor.
Hubo dos intervenciones
dignas de ser reseñadas: el esposo de una enferma leyó
la oración que pastoral de Salud ha compuesto para este día
y en la que se pide por los profesionales sanitarios. Sus palabras
fueron resonando con emoción en el corazón de los
asistentes, sobre todo cuando se daba gracias al Señor “por
los ojos que miran, las manos que cuidan, limpian y acarician, la
voz que acompaña y anima, los oídos que escuchan su
dolor”.
Una voluntaria nos deleitó con un poema sobre la aceptación
del dolor desde la ternura y la paz que nos regala el Señor.
Al finalizar la celebración
de la Eucaristía, enfermos, familiares y personal del hospital
seguimos en ambiente festivo con una exquisita merienda. Y así
nos despedimos hasta el próximo año
La Comunidad
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