Han sido unos días formidables en los que hemos hecho un
montón de amigos, al mismo tiempo que compartido muchas inquietudes
y divertido con las dinámicas. Los 253 jóvenes (de
13 a 16 años) que hemos estado en T. Benagalbón hemos
tratado de vivir "a tope" este Encuentro. Todos sabemos
lo difícil que es hoy ser cristiano: en la calle, en el Institituto...
hay muchas cosas que nos frenan y que nos hacen sentirnos como borregos.
Durante la tarde del viernes: las noticias de actualidad del periódico,
la música y el cine nos hicieron caer en la cuenta de que
en nuestra sociedad "akí no hay kien viva". Todo
fue muy entretenido: dinámicas de presentación, trabajo
por parejas, análisis de canciones, incluso ¡pudimos
ver un trozo de película! y posteriormente comentarla en el
grupo.
En la mañana del viernes, unos personajes bíblicos:
Abrahán, Rut, Isaías y Pablo fueron hablando y mostrándonos
su experiencia de Dios, y al mismo tiempo, un personaje real de nuestro
Siglo XXI nos decía cómo había descubierto que
siguiendo a Jesucristo era la persona más feliz del mundo:
un seminarista, un matrimonio misionero, una hija de la caridad y
el director de cine: Mel Gibson (bueno, claro, un enviado suyo).
Todo esto fuimos descubriéndolo a través de divertidos
juegos y dinámicas.
Por la tarde, dado que era domingo de Ramos, nos dispusimos a prepararnos
para la Procesión y Celebración. El que hasta ahora
había sido nuestro Presidente de la Comunidad, el Sr. Cuesta,
nos decía con pena que dimitía, pues había reconocido
que Jesús de Nazareth, tan nombrado por todos los personajes
de la mañana, era el presidente ideal para todos los que estábamos
allí. Así comenzamos aclamándolo con la Procesión
de Ramos. Hubo un momento muy especial de la celebración en
la que el P. Juan Mi invitó a todos los que quisiéramos
a crucificarnos en una cruz sin Cristo. Al principio no salía
nadie, pero poco después, fueron saliendo muchos de los nuestros
e iban compartiendo con todos por qué lo hacían. Fue
un momento muy emocionante.
Y con pena, iniciábamos la última jornada del Encuentro.
Por un lado, no queríamos que llegara el final del Encuentro,
pero por otro lado descubrimos en la mañana del lunes Santo
muchas cosas acerca de Juventudes Marianas Vicencianas. JMV tiene
un edificio encantador. Conocimos la portería, es decir, el
Proceso Catecumenal, después subimos a la primera planta donde
estaba el objetivo de nuestra Asociación y por último,
en la segunda planta, las notas, ¡sí! esas que nos identifican
a todos: laical, eclesial, mariana, misionera y vicenciana. La verdad
que quedó todo genial: aquella casa que nos acogió el
sábado donde no había quien viviera se había
convertido en una casa y en una comunidad muy acogedora donde daba
gusto vivir, en la que todos tratamos de ser una familia donde cada
uno pueda aportar lo mejor de sí. ¡Gracias, JMV, por
hacer posible todo esto!
Joven JMV
(Etapa de Convocatoria) |