Querida
Sor Rosalía: sería demasiado vulgar empezar preguntándote
cómo estás... seguro que eres “bienaventurada”,
como te han proclamado recientemente, o sea, plenamente feliz, más
todavía que lo eras sirviendo a todos los necesitados en
el Barrio parisino de Mouffetard.
Ya sabes cuánto te admiran
las buenas gentes de París, los miembros de las Conferencias
de San Vicente y las hermanas de todo el mundo. Yo te escribo desde
un rincón de España, en Andalucía: se trata
de una Parroquia de las afueras de Málaga. Quizá estás
informada de que es insuficiente el número de Sacerdotes
en esta Diócesis, así que nuestra pequeña comunidad
de Hijas de la Caridad, vive en la casa parroquial y se propone
ser una presencia de Iglesia-Comunidad-Servicio en medio de sus
gentes. La Parroquia tiene por titular a Santa Rosalía. Incluso
la Barriada lleva ese nombre. Estoy hablando de Santa Rosalía-Maqueda,
y te voy a hacer una propuesta. |
Ofrenda en la Misa de la Romería del Rosario:
Cuenta con nosotros para seguir a Jesús.
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Se me ha ocurrido en la Oración esta mañana
del 23 de febrero de 2004. La verdad es que no sé, a veces,
distinguir si se trata de distracciones o de inspiraciones felices.
En la duda, pido perdón al Señor (por si es lo primero)
y le doy gracias porque, de un modo u otro, Él sabrá
sacar un bien.
Lo que te propongo es que intercedas
muy especialmente por esta Parroquia, por el proceso de desarrollo
comunitario que está impulsando en la barriada, por la renovación
en la fe que estamos tratando de promover paso a paso... Que nos
ayudes a sentirnos pueblo y pueblo de Dios, a favorecer el descubrimiento
de Jesucristo hasta el punto de optar por seguirle, no tanto como
suma de cristianos, sino como pueblo de bautizados, Iglesia concreta
que responde a la llamada de Jesús para continuar su misión,
en comunión con la iglesia diocesana, expresión de
la Iglesia Universal. Que estimules a todos los que están
compartiendo ya esa misión para que vaya siendo realidad
la evangelización de la cultura de esta porción del
pueblo andaluz. Que la labor de todos los que cooperamos en la Parroquia
no quede en una capa de barniz superficial, sino que contribuya
a que los valores del evangelio vayan transformando con su fuerza
liberadora los criterios, los centros de interés, las líneas
de pensamiento, los comportamientos... para hacerlos más
conformes con la Palabra de Dios. Todo esto te suena bien y te recuerda
una bonita carta sobre “La Evangelización del mundo
contemporáneo” que escribió el Papa Pablo VI
al acabar el Año Santo de 1975. |
Vista de la Parroquia desde la Plaza del Salvador
en que está situada. |
Sí, sí, ya sé
que la Santa titular de esta Parroquia es otra Rosalía. Una
joven que vivió en el Siglo XIII en Sicilia. De noble linaje,
abandonó el ceremonial de la corte para retirarse a una cueva
donde entregarse a la contemplación y la penitencia. No se
saben detalles de su muerte, pero, cuando cuatrocientos años
después (en 1624) se encontraron sus restos, comenzaron a
venerarla y a ella se encomendaron para que los librara de una epidemia
de peste que había llegado a Palermo por medio de una nave
cargada de cautivos.
No es que queramos renunciar
a la protección de esta Santa medieval. Pero nos viene muy
bien poder contar con la tuya. Incluso los rasgos de tu vida, tu
origen sencillo, tu entrega generosa a los demás, pueden
ser más cercanos a todos nosotros que necesitamos modelos
de referencia. Cuando ya seas oficialmente Santa no creo que haya
inconveniente en que hablemos de dos Santas que nos protegen (o
nos mandan energías positivas, como se suele decir al margen
de la fe).
Además, ahora, para que
te declaren “santa”, van a exigir una prueba: que Dios
haga un milagro mediando tu intercesión. ¡Menudo milagro
sería que alcanzáramos un buen grado de esa “santidad
comunitaria” de la que hablaba Pablo VI!... que se fuera viendo
por aquí lo que leemos en uno de los Documentos más
bellos del Concilio Vaticano II, la Constitución sobre la
Iglesia: “fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los
hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con
otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y
le sirviera santamente” (L.G.9).
Ya sé que a ti no te preocupa
lo de estar o no en la lista de los Santos. Te basta estar disfrutando
de aquellas bienaventuranzas proclamadas por Jesús. Somos
nosotros los que necesitamos saber que es posible ser fiel hasta
el final y que hay muchas maneras de dejar actuar en nosotros la
fidelidad de Dios. Pero sería tan bonito, tan estimulante,
que se realizara el milagro que pedimos nos obtengas: el de avanzar
cada día y juntos por el camino de la espiritualidad de comunión,
ser cada vez un poco mejor “casa y escuela” de esa común
unión que brota de la fe en Dios-Padre-de-todos. Una casa
“abierta a todos y al servicio de todos” como recuerda
Juan Pablo II, que por cierto ya canonizó a un matrimonio
santo como tal y no a dos santos bien casados que se llamaban María
y Luis Beltrame.
Aunque el milagro que te pedimos
no fuera tomado en consideración a la hora de canonizarte,
a nuestra gente le vendría tan bien... Entonces sí
que sería esta Parroquia como esa “fuente de la aldea
a la que todos acuden a calmar su sed” (Juan XXIII). |
Cecilia Collado H.C. Más información en:
www.diocesismalaga.es/starosalia
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