|
La llegada de los primeros
misioneros a Marruecos se remonta a 1219. El mismo San Francisco de Asís
envió a seis de sus Hermanos a "predicar la Fe católica
entre los infieles". Posteriormente la Sagrada Congregación
de Propaganda Fide confió la custodia del territorio de Misión
a los P.P. Franciscanos llegando a ocupar uno de sus miembros: Fray Agnelo,
el obispado de Fez en 1226.
La Historia de la Iglesia nos habla de numerosos
misioneros en Marruecos entre los siglos XIV a XVIII.
San
Vicente de Paúl, lleno de celo misionero, envía también
a sus hijos a Túnez en 1645, y en 1646 envió al Padre Soudier
a Salé, ciudad de Marruecos cerca de Rabat.
La
base teológica misionera de San Vicente de Paúl está
anclada en el Misterio de la Encarnación: "Es necesario imitar
a Cristo que empezó por hacer y después enseñar".
Esta máxima se encuentra en la introducción de las Reglas
comunes de los Sacerdotes de la Congregación de la Misión
y constituye su originalidad. Se pone de manifiesto en la carta que escribe
San Vicente al Superior de Marsella, que comienza a dudar del valor del
trabajo de los misioneros en Berbería (Marruecos y Argelia), le
dice así:
"Aún
cuando de su estancia allí no se siguiera más bien que
demostrar a esa tierra la belleza de nuestra religión al enviar
allí a unos hombres que atraviesan los mares, que abandonan
voluntariamente su país, sus comodidades y se exponen a mil
ultrajes por el consuelo de sus hermanos afligidos;, me parece que
los hombres y el dinero estarían bien empleados." (S.V.P.
VII, 107)
A comienzos del siglo XX, hay un período
en la historia de la Iglesia de Marruecos en el que el sentido de su acción
misionera Ad Gentes en este país queda desdibujado. Concretamente
en la época de los Protectorados de España y Francia en las
zonas Norte y Sur respectivamente, la Iglesia se organizó y vivió
como una continuación de la de estos países. Numerosos sacerdotes,
religiosos/as se dedicaron al servicio de la colonia extranjera tanto en
Hospitales, Colegios, Obras Sociales, etc...
Fue a partir de 1956, fecha
de la independencia de Marruecos y de la salida masiva de españoles
del país, cuando la Iglesia vuelve a recuperar su sentido de Misión
Ad Gentes, así lo reconoce hoy, y pide a los cristianos que, vivan
su Fe y sean testigos del infinito amor del Padre para todos sus hijos:
"hombres de toda raza, pueblo y nación".
Misión Ad Gentes con las características
peculiares de ésta en los países del Islam, en donde es
impensable tener como meta "formar nuevas iglesias particulares que
alcancen su plena madurez". No se pueden contabilizar los resultados
de su actividad misionera, no se puede tener como criterio la eficacia
Dos frases del Papa Juan Pablo II animan la presencia de
la Iglesia en el país:
"Mediante
vuestra vida de testimonio y de participación, a través
de vuestra inserción humilde y respetuosa en el interior de
los pueblos que tienen su propia historia y su propia tradición
cultural y religiosa, con vuestra disponibilidad ante vuestros compañeros
musulmanes, vosotros mostráis, en una sociedad donde el amor
de Dios es referencia, la manera de vivir la fe cristiana y de traducir
en actos el amor del Padre Celestial (A las Iglesias del Norte de
África 26-Xl-1991)
|
| "Sois
aquí el Cuerpo vivo de Cristo.. Si queréis vivir como
aquellos que llevan el nombre de cristianos en este país, debéis
tener mucho amor para servir. Trabajad por el bien de todos, trabajad
en el respeto a todos. Trabajad sin esperar recompensa, pues el Señor
a quien servís y vuestro Padre del cielo conocen lo que hacéis.
Trabajad en esperanza sin querer ver los resultados de vuestro servicio.
No cuenta el que planta ni el que riega, solo cuenta el que da crecimiento
a la semilla: Dios (Casablanca 19-8-85)
|
|