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INFORME MARRUECOS (enero
2003) |
| Marruecos
Territorio de Misión Ad Gentes |
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| Marruecos Territorio de Misión Ad Gentes | |||
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La llegada de los primeros misioneros a Marruecos se remonta a 1219. El mismo San Francisco de Asís envió a seis de sus Hermanos a "predicar la Fe católica entre los infieles". Posteriormente la Sagrada Congregación de Propaganda Fide confió la custodia del territorio de Misión a los P.P. Franciscanos llegando a ocupar uno de sus miembros: Fray Agnelo, el obispado de Fez en 1226. La Historia de la Iglesia nos habla de numerosos misioneros en Marruecos entre los siglos XIV a XVIII. San Vicente de Paúl, lleno de celo misionero, envía también a sus hijos a Túnez en 1645, y en 1646 envió al Padre Soudier a Salé, ciudad de Marruecos cerca de Rabat. La base teológica misionera de San Vicente de Paúl está anclada en el Misterio de la Encarnación: "Es necesario imitar a Cristo que empezó por hacer y después enseñar". Esta máxima se encuentra en la introducción de las Reglas comunes de los Sacerdotes de la Congregación de la Misión y constituye su originalidad. Se pone de manifiesto en la carta que escribe San Vicente al Superior de Marsella, que comienza a dudar del valor del trabajo de los misioneros en Berbería (Marruecos y Argelia), le dice así:
A comienzos del siglo XX, hay un período en la historia de la Iglesia de Marruecos en el que el sentido de su acción misionera Ad Gentes en este país queda desdibujado. Concretamente en la época de los Protectorados de España y Francia en las zonas Norte y Sur respectivamente, la Iglesia se organizó y vivió como una continuación de la de estos países. Numerosos sacerdotes, religiosos/as se dedicaron al servicio de la colonia extranjera tanto en Hospitales, Colegios, Obras Sociales, etc... Fue a partir de 1956, fecha de la independencia de Marruecos y de la salida masiva de españoles del país, cuando la Iglesia vuelve a recuperar su sentido de Misión Ad Gentes, así lo reconoce hoy, y pide a los cristianos que, vivan su Fe y sean testigos del infinito amor del Padre para todos sus hijos: "hombres de toda raza, pueblo y nación".
Misión Ad Gentes con las características
peculiares de ésta en los países del Islam, en donde es
impensable tener como meta "formar nuevas iglesias particulares que
alcancen su plena madurez". No se pueden contabilizar los resultados
de su actividad misionera, no se puede tener como criterio la eficacia
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