| El
Excmo. Sr. Alto comisario de España en Marruecos, por mediación
del Excmo. Sr. Obispo de Gallipoles, pidió en el mes de mayo
de 1937 al Director General de la Hijas de la Caridad
cuatro hermanas para el Hospital civil de Tetuán a las que
autorizó la fundación conveniente de mutuo acuerdo
en una contrata, debiendo observar cuidadosamente y con toda puntualidad
y exactitud el reglamento prescrito.
Este mismo Reglamento quedaba fijado para
todos os hospitales civiles posteriores. Así hacia el año 1940 se funda el hospital civil de Ksar el Kebir.
Nombradas
tres hermanas del hospital de Larache, estas se desplazaban cada
día hasta el hospital, con el fin de atender a los enfermos.
En Octubre de 1941 ya eran 5 Hermanas, y se establecieron
en unas habitaciones de enfermos que habían desalojado, para
darle viviendas a las Hermanas.
Cuatro años mas tarde, ante la imposibilidad de atender a
tantos enfermos, más servicios generales de cocina, lavadero,
despensa... y contando que el personal era muy escaso, de nuevo
se pide envío de más Hermanas, alcanzando el número
de 8.
Hasta 1956,
año de la Independencia, el Hospital había sido dirigido
por españoles. A partir de ahora pasará a depender
del Ministerio de sanidad Marroquí.
En el año 1970 la Dirección de Sanidad pide una Hermana para que se haga
cargo de los enfermos tuberculosos. Acaban de inaugurar un pequeño
pabellón en las afueras de la ciudad.
El médico jefe provincial
deseaba la presencia de las Hermanas. Fue destinada Sor Marina Suárez,
quien tenía experiencia de este tipo de enfermos. Esta obra
no duró mucho, sólo unos dos años. De esta
manera las hermanas quedan libres de este trabajo, pero ante la
urgente necesidad de muchas familias que viven en la periferia de
a ciudad, venidos del campo, sin trabajo, sin medios para subsistir,
se crea un Centro Social, contando con unas ayudas de la Embajada
americana. El Centro es emplazado en e barrio llamado “Dar-Dujan”.
Comienzan a ocuparse de
la nutrición infantil, control de peso de los niños,
educación de las madres en lo referente a la alimentación...
Más tarde se abre
un dispensario en el mismo lugar, donde se prestan los servicio
más urgentes de la población.
Y en los años 1974 se inicia una pequeña escuela de promoción de la mujer.
Para estas fechas queda constituida la Comunidad independiente de
la del Hospital. (Paulatinamente van dejando el hospital). Desde el mes de mayo de 1999, las autoridades provinciales nos autorizaron
a prestar SERVICIO SANITARIO EN LA ZONA RURAL DEL SUR DE
KSAR EL KEBIR.
La comuna
Rural puso a nuestra disposición un pequeño terreno,
y allí ,la gente del lugar, nos construyó un “mini
dispensario”: dos pequeñas habitaciones que en
total eran de 24 a 26 m2. Hacían función, la
una de sala de espera, y la otra de sala de curas y cuidados.
Era algo
insignificante, pequeñísimo, pero ha sido nuestra
plataforma y nuestra base de acción a una población
rural que se enfrenta sola a problemas de salud, de educación
infantil, de analfabetismo de adultos, donde la tasa de parados
es excesiva, y los recursos económicos inexistentes.
Hasta el
día de hoy, nuestra actividad la realizamos en los poblados
del campo: El Benanda, Ouled Ichou, Sarima y Siar Boujenah,
Laouna y Erzighat
Estos poblados
están en una zona limítrofe entre la provincia de
Larache y Kenitra, se trata de una población alejada de los
centros urbanos y sus servicios.
Mas adelante tenemos previsto
introducirnos en la región de la montaña contigua
a la anterior: Dchar Moualem y alrededores.
El
DISPENSARIO inicial ha sido reemplazado por una nueva construcción en
prefabricado y con más servicios. Dispone de: una sala de
espera para mujeres, una sala de espera para hombres, un cuarto
de curas y un pequeño despacho para escuchar los problemas
que más les preocupan y dialogar sus soluciones, informarles
y orientarles en temas de salud, educación de los hijos y
planificación familiar, etc...
Al principio de nuestra
integración en el poblado, los hombres que venían
eran muy pocos, porque no teníamos un lugar donde acogerlos,
hoy vienen en igual número que las mujeres, si ellas son
más, es debido a que vienen acompañando a los hijos.
Pero para consultas personales no hay ninguna diferencia.
Progresivamente aumenta
el número de asistentes y la demanda de servicio. Tenemos
especial cuidado de los enfermos crónicos, para que no les
falte medicación, carros de ruedas, y en particular el acompañamiento
tanto del paciente como de la familia. Ellos son los hipertensos,
diabéticos, asmáticos, epilépticos, hay también
parapléjicos y niños con problemas motores desde el
nacimiento, pacientes que siguen quimioterapia por procesos neoplásticos,
etc... En total seguimos asiduamente a 45 pacientes. Nuestras actividades diarias
en el dispensario consisten en: curas de quemados, abscesos, heridas
por accidentes domésticos, tiñas, sarnas, etc... Controles
de tensión arterial y glucemia, inyecciones. Proporcionarles
la medicación que, después de haber pasado por su
centro de salud, ha prescrito su médico. Visitas a domicilio,
consejos y orientación en aquello que nos solicitan.
Simultáneamente
con el dispensario realizamos un servicio social complementario
como es la relación con las familias.
Beca escolar para sus hijos:
dos, tres o más, ella incluye libros y material, calzados,
vestido y el seguimiento durante un año de sus evaluaciones
para que los padres aprendan como seguir a su hijo.
Pequeñas ayudas económicas
a los más necesitados: alimentación, construcción
de una habitación, cerca de la casa, perforación de
un pozo, compra de algunos animales, regularizar sus documentos
de identidad y libro de familia, etc...
Apoyo en la crianza de los bebés.
Visita a grupos
escolares vecinos para estimularles al estudio y aprovechamiento.
Les llevamos material escolar y pequeñas cosas.
Además están
funcionando DOS AULAS DEDICADAS A LA ALFABETIZACIÓN
DE MUJERES: Desde la primera semana de marzo, acogen a
40 mujeres jóvenes dos horas diarias se consagran por entero
a aprender aquello que no pudieron aprender cuando eran niñas:
escribir, algo de matemáticas, lo más elemental de
la costura, para la conservación de sus vestidos, conocimiento
de su religión, educación para vivir en la sociedad
y para la convivencia cercana y gozosa entre ellas y con nosotras. Están verdaderamente
entusiasmadas. Quisieran venir a recuperar hasta por la noche e
incluso con bombillas de camping-gas, porque todavía en el
poblado no tenemos luz.
Están hambrientas de aprender, están
gozosas, por ellas estaríamos hasta la noche y los sábados
y domingos. Da gusto, nosotras creíamos que sería
difícil convencerlas para su asistencia y hemos tenido que
hacer lista de espera, vamos a partir el año en dos cursos:
de octubre a marzo para las que trabajan de obreras en el campo,
estos meses suelen estar en casa, los meses restantes para las que
no trabajan. Vienen limpias, brillantes de colores, contentas para
aprender lo que se les enseña. ¡Qué campos nos
ofrece el Señor para educar en los valores humanos y espirituales,
estar junto a ellas, ofrecerles nuestra amistad, ofertarles la posibilidad
de conocimiento de su dignidad y del gran papel que pueden jugar
en la sociedad. Que se conozcan y crezcan como mujeres libres y
maduras en su fe y en la cultura que les toca vivir. |