| Acabo de regresar de Alhucemas y no puedo
dejar pasar ni un momento para agradecer tantos detalles de solidaridad
como en esta semana he tenido. Sé que la oración todo lo puede y hará posible
que este pueblo de Marruecos, pueda volver a levantar sus casas aunque
no pueda devolver la vida a los más de 600 que bajo los escombros
la han perdido.
Desde el martes por la mañana, los medios de comunicación
nos informaban de la tragedia, y desde ese mismo momento se puso
en alerta y en marcha la generosidad.
Cientos
de llamadas para preguntar por el estado de las 4 hermanas que
forman la comunidad en el Hospital
de Alhucemas. Y cientos
de llamadas para ofrecer ayuda.
Las hermanas de las comunidades, haciendo eco de las palabras
de San Vicente: "Hay que acudir al pobre como si se tratara
de apagar un fuego", se ofrecieron como enfermeras o para
cualquier otra necesidad. Hubo que decirles que esperaran para
organizarlo. No pudimos "retener" a dos de las hermanas
de la propia comunidad de Alhucemas, (Sor Rafaela y Sor Dolores)
que estaban haciendo ejercicios espirituales y que partieron en
el primer avión, junto con (Sor Antonia Gª Gª)
hermana del "Centro Asistencial".
Unas horas más tarde nuestra querida Leo (Leonor Valbuena),
enfermera del hospital de Bailen, generosamente ha pedido un mes
sin sueldo y rápidamente marchó junto con Sor Regina
Fons, el Miércoles 25.
Las réplicas del terremoto continuaban dando y retumbaba
en mi interior lo mismo que en el interior del resto de las hermanas,
así que con el P. Director decidimos hacernos presentes
en Alhucemas. Solo han sido dos días, y la ayuda que personalmente
les hemos llevado no ha sido mucha, pero el estar con ellas, el
compartir su miedo al continuo movimiento de la tierra ha supuesto
para ellas un retomar fuerzas.
El Hospital
Mohamed V tiene una capacidad de unas 300 camas. En él
han sido albergados los heridos. Niños que han quedado heridos
y solos, sin familia. Todos han sido atendidos con gran derroche
de cariño y profesionalidad.
Los cientos de familias que han quedado sin casa, duermen en tiendas
de campaña en las plazas de Alhucemas y en los campos de
las afueras. El miedo les impide entrar bajo techo. Pasan mucho
frío, se abastecen de agua de unos camiones, no tienen más
que el cielo y la tierra. Han perdido todo. Familias con 13 y 17
muertos o desaparecidos.
En
el camino de nuestro viaje pudimos comprobar la generosidad de
los países. Solo en dos días hemos encontrado
cantidad de Convoy de 7 u 8 camiones grandísimos que circulaban
hacia Alhucemas llevando mantas, medicinas, agua, escayola, (Para
las fracturas), y alimentos que no necesitan de elaboración,
pues no disponen de enseres para cocinarla.
ONG, Cáritas de todas las ciudades, Médicos Mundi,
Comunidades Autónomas con ambulancias y Unidad Móvil,
con médicos y enfermeras. Gracias a todos. Sentimos el calor
de la verdadera Familia Vicenciana.
Sor Mª Luisa
Serrano.
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