| Las Hijas
de la Caridad llegaron a Bailen en el mes de Noviembre de 1916, gracias
a las gestiones y desvelos de Dª Carmen Godoy. Se instalaron
en la casa que habia ofrecido Dª Mariana Soriano.
Aunque en la mente de las fundadoras la obra debió ser colegio y asilo de ancianos.
Se comenzó por lo primero, con dos clases: una gratuita
y otra de pago, ya que desde el principio se vio la necesidad
de atender a la clase más modesta como a la más
acomodada, por no haber otra comunidad religiosa en la localidad.
Las cinco primeras hermanas de la fundación
fueron: Sor Pilar Martínez (Hermana Sirviente), Sor
Magdalena Monroy, Sor vicenta Heras, Sor Angela Planillo,
Sor Teresa Alvarez. Las dificultades de todo tipo no escasearon.
La guerra civil puso un paréntesis en las actividades
docentes, pero no en los afanes caritativos.
Para entonces las hermanas se habían hecho cargo del
Hospital municipal, convertido en la guerra en hospital de urgencia.
Las Hermanas prestaron allí sus servicios sin hacer
distinciones.
Parte
de las hermanas salieron a refugiarse con sus familiares,
ostras se quedaron voluntariamente para atender a estos
pobres.
El ayuntamiento se incauta de la casa, las
hermanas se ganan la vida haciendo cigarrillos y bordando pañuelos.
Al terminar la guerra hubo que empezar de
nuevo, con Sor Teresa Álvarez a la cabeza, el pueblo
ayuda y poco a poco todo vuelve a la normalidad, aumentan las
clases y el número de hermanas.
En 1958 Sor Teresa Jiménez, dinámica
y entusiasta emprende la labor de construir un colegio moderno,
funcional, a la altura de las nuevas exigencias. Fue reconocido
oficialmente como centro de grado medio, impartiendo la segunda
enseñanza a un centenar de alumnos que procedían
de pueblos limítrofes. La Enseñanza primaria contaba
con más de 500 alumnos, más de la mitad gratuitos.
|