| En la Zubia (Granada) nos reunimos un grupo
de Hermanas y seglares del sector de Residencias de ancianos para
tratar el tema: Bioética
y ancianidad, cuyo objetivo fue:
"Vivir un día donde le ponemos nombre y apellido a la
realidad que vivimos"
Más que un aprendizaje teórico fue un día de
interiorización y vivencia. Reflexionamos y nos hacemos conscientes
de la sociedad que vivimos y en la cual estamos inmersos. Una sociedad
que hace un desprecio de aquél que ha vivido. Una sociedad
que n sabe que hacer con nuestros ancianos, a pesar de que nosotros
somos lo que somos gracias a ellos.
Por ello creemos que hay que reclamar:"La vejez como un estatuto
de ética de sabiduría", quedando claro que nosotros
debemos ser conscientes de cuál es nuestra misión y
nuestro trabajo aquí.
Cuidamos personas gastadas por la vida, pero nuestra ética
debe llevarnos a disfrutar a vivir nuestra misión como algo
bello. Estimando lo que estamos haciendo, porque es algo muy humano
e impagable porque el amor y cariño recibido no se paga. En
dos palabras: "DAR VIDA".
Al final de la mañana nos reuníamos en grupos para
reflexionar y compartir algunos casos prácticos, el intercambio
nos enriquece y, a la vez, nos hace más cercanos porque compartimos
un mismo servicio con matices distintos.
Después de saborear y gustar una comida compartida, donde
la alegría fue la nota predominante continuamos nuestro trabajo
de la tarde con varias ideas claves:
* Obra de tal manera que la norma de tu conducta sea norma universal
* El cuidado no está en necesidades, sino en fragilidad, en
vulnerabilidad.
* Debemos servir al bien por el cual mi profesión se ha instituido.
* Un buen profesional vocacionado tiene que ser consciente el bien
que presta. Y no solo hacer las cosas bien, sino EXCELENTE. Hay que
recuperar la excelencia.
Otra muchas ideas y conceptos se trataron a lo largo de la jornada
como: la estética del cuidar, ¿por qué somos éticos?,
Biología y entorno social, bioética y justicia...
Casi imposible de plasmar todo lo vivido; por ello destacamos: no
solo debemos hacer las cosas bien, sino excelentes.
Con esta convicción terminamos nuestra convivencia deseándonos
un feliz viaje y el deseo de volver a encontrarnos para estrechar
lazos y da vida y excelencia a nuestra misión.
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