Por sexto año consecutivo toda la FAMVI
de León se reunió durante la semana del 12 al 18 de mayo para celebrar
su RASTRILLO MISIONERO, cuyos fondos irán destinados a dos
proyectos en Haití para niños y alfabetización
de mujeres. Detrás quedaba todo un año de preparativos
de labores, manualidades…; de tiempo dedicado a pensar en
aquellos niños que solo tienen como única comida un
desayuno y en aquellas mujeres que podrán ayudar a sus hijos
al volver de la escuela a hacer los deberes porque se les posibilita
la formación más elemental; de ilusiones y oraciones
compartidas con el pueblo de Haití que puede estar seguro
que no quedará en el olvido de este rincón de Occidente;
de la convivencia entre los miembros de la FAMVI junto con
la Asociación Leonesa de Caridad y muchos más colaboradores
que se han ido sumando a esta Campaña de “Globalización
de la Caridad: Lucha contra el Hambre” y de tantos beneficios
que para todos nosotros supone el dedicar parte de nuestro tiempo
a las personas que más lo necesitan.
Durante toda la semana cada Asociación
se hizo cargo del cuidado y atención personalizada del Rastrillo.
Una muy buena ocasión
no solo para compartir los miembros de las Asociaciones que se reunían
de distintos lugares de la ciudad, sino para intentar dar a conocer
el carisma vicenciano a todos los que se acercaban.
Y la llama continuó extendiéndose, no
solo porque la recaudación superó la del año
pasado, sino porque además varias personas se “engancharon” a
participar activamente en lo que continuásemos realizando.
Lo mejor, es que todo el material que no se pudo vender ha salido
rumbo a tres nuevos lugares: Sahagún (villa de la llanura
castellana) y
Astorga prepararán otros Rastrillos coincidiendo con sus fiestas
patronales y las Agustinas Recoletas de la ciudad de León
que próximamente
saldrán a fundar en Kenya.
Y, por supuesto, ya con ilusión y ganas de continuar mirando
al futuro, porque el tiempo pasa y no podemos consentir que las necesidades
avancen más que nuestras ganas de vencerlas.
GRACIAS FAMVI-León, y todos los voluntarios que hacéis
posible cada año esta fiesta misionera.
ANIMO la unión
hace la fuerza. SOR MARIA FERNANDA G. León |