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29 de noviembre, aniversario de la Fundación de la Compañía
Siempre la Providencia por medio, que no la casualidad. Si vivimos
en un mundo en el que "se ha llegado a la clara convicción
de que la situación está marcada por graves incertidumbres
en el campo cultural, antropológico, ético y espiritual",
(Exhortación Apostólica "Iglesia en Europa" nº 3.)
las Constituciones renovadas, nos llegan en un momento oportuno,
preciso y providencial.
¿Qué Constituciones? Las de las Hijas de la Caridad
que son esas "alas para volar" con rumbo seguro pues
sabemos que la vivencia de las mismas nos llevan inexorablemente
a la meta final: La identificación
con Cristo.
¿Qué nos queda?. Acoger y celebrar.
Acoger.
¿Como?. ¿Con curiosidad para ver si está reflejado
lo que mi comunidad dijo y a mi me gusta?. Que esto ni se piense. ¿Cómo? ¿Con
indiferencia por ver en ellas una forma de "controlar nuestra
vida"?. Ni hablar. Viendo "... más bien, el medio
para crear un entorno en el que podamos expresar lo que hay en
lo más profundo de nosotros mismos" (Carta introductoria
de Sor Evelyne y P. Maloney).
¿Cómo?. Como el instrumento que nos ofrece pistas
para el "camino" que hemos de recorrer juntas hasta llegar
a la meta y que siguiéndolas también ofreceremos
al mundo "una alternativa", otra forma de vivir, chocante
como lo fue la de Jesús, la de Luisa y Vicente y tantas
y tantas Hermanas que nos han precedido; porque hoy el mundo necesita
más de "testigos" que de "maestros" Y
si se necesitan maestros es porque son testigos, como nos recuerda
la E.N.
Celebrar
Lo importante se prepara con mimo; y así fue en el caso
de esta celebración; por tanto el resultado fue una vivencia
profunda, emotiva, alegre, festiva, personal y comunitariamente,
motivo de gratitud, unión a toda la Compañía
y acción de gracias a Dios.
En esto pusieron especial empeño Sor Julia (Visitadora)
y el P. Juan (Director), que en diversos lugares de la Provincia
se reunieron con nutridos grupos de Hermanas. En torno a la Eucaristía
giró todo el encuentro. Lo mismo, a lo largo de todo el
mes, en Orense, Vigo, Santiago, Lugo, Gijón y Oviedo. Una
forma de facilitar la asistencia, en estos días invernales,
en que los recorridos y los cruces de los puertos de montaña
se hacen más dificultosos. Por ello ha sido posible que
un 90 % de las Hermanas de la Provincia, hayan participado directamente
en este acontecimiento de tanta importancia para la Compañía
y para cada una de nosotras.
La Palabra de Dios, en ese día del tiempo de Adviento,
por medio del profeta Isaías, nos animó a perseverar
poniendo la esperanza en el Señor.
El recuerdo de las primeras Hermanas y cuantas han seguido viendo
en las Reglas o Constituciones esas "alas para volar en libertad" nos
estimularon a conocerlas, leerlas, orarlas para ir progresivamente
integrándolas en la vida.
Se nos recordó la Fidelidad que Dios y la Iglesia esperan
de cada una de nosotras en esa vivencia desde una actitud de humildad,
sencillez y caridad y cómo esa actitud o "cultura de
la Compañía" puede suscitar interrogantes a
quienes nos rodean, especialmente a las jóvenes que hoy
más que nunca buscan, sin encontrar muchas veces, el verdadero
sentido a su vida.
Peticiones, cantos, ofrendas... y llegó el momento esperado:
La entrega de las Constituciones renovadas y la acogida personal.
Invitación, por parte de Sor Julia, a recibirlas con fe
y devoción; nueva invitación y pregunta: ¿Queréis
recibirlas con fe?. Respuesta unánime: Sí, quiero;
bendición y por fin, entrega a cada una:
Sor Visitadora: "Recibe el libro de las Constituciones y
hazlo vida cada día"
Hermana: "Yo lo recibo".
Y cómo el sacerdote besa la Palabra de Dios, besamos la "palabra" contenida
en el precioso regalo que se nos entregaba:
LAS CONSTITUCIONES RENOVADAS
"alas para volar en
libertad"
Sor Clementina Alvarez
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