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PASCUA RURAL 2007-– LA RÚA-GRIXOA. C.Virgen Milagrosa (Oviedo)
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Casi todos conocidos, por la misma fecha, en el mismo lugar, para la misma tarea... Celebrar la Semana Santa y acompañar a algunas de las gentes y sacerdotes de los pueblos de Orense, Diócesis de Astorga.
Nuestro punto de encuentro fue La Rúa, donde nos distribuimos en dos grupos. Unos íbamos a quedarnos allí mismo, yendo a algunos pueblos nuevos para nosotros, y otros subiríamos a los pueblos más alejados, metidos en la montaña, entre los que estaban Grixoa, pueblo donde vive el cura de esa zona. Quizá él, Nacho, era el que tenía mayores interrogantes y albergaba grandes expectativas para esta Semana Santa. Era su primer año en estos pueblos, recién ordenado... con todo lo que ello supone.

En La Rúa quedaban José Manuel y José Antonio, cura y diácono que están en el Colegio Pablo VI, con Sor Agustina, Sor Sofía y Sor Esther Seoane, que este año quiso vivir la pascua Rural en nuestra Provincia. Arriba estarían Sor Nieves y Sor María Jesús con dos jóvenes de JMV: Silvia y Julio, que llegarían al día siguiente.

Es cierto que la Semana Santa vivida en medio de gente sencilla y ansiosa de compañía, de celebraciones, es muy gratificante, pero no por ello deja de ser exigente y llena de responsabilidades. Los dos grupos iniciales que formamos al principio, hubo momentos en que se dividían en cuatro. Y a veces íbamos sin el párroco, sin el cura, cuya presencia para la gente del pueblo es muy importante. Por ello, nuestro servicio tenía que ser –y eso pretendíamos- humilde, acogedor, cercano, sin imposiciones, ... Tenemos que reconocer que el haber venido ya otros dos años nos abrió muchas puertas.

Estando ya en los pueblos, hicimos los horarios para el Triduo Pascual y el Domingo de Resurrección. Este año nuestro objetivo iba a ser distinto: llegar, entre todos, aunque solo fuese con una celebración, a todos los pueblos, para que en todos ellos hubiese “algo” esta Semana Santa. Y esta experiencia también tiene sus ventajas, porque la gente de los pueblos más alejados no se sintió desplazada ni dejada, aunque solo hubiese tres vecinos.

El Jueves y el Viernes Santos fueron un sinfín de idas y venidas para preparar, celebrar aquí y allá, saludar, llevar la comunión a algún enfermo... Sin parar, pero estando con ellos.

El Sábado nos unimos los dos grupos en Edrada, uno de los pueblos más hermosos y solitarios, entre las montañas. Hicimos un alto en el camino, y compartimos nuestra experiencia de fe, nuestra oración.

eguramente fue uno de los momentos que todos recordamos con más cariño, en el que hubo un silencio que lo llenaba todo, fecundo, vivificante, ... Uno de esos momentos en que te das cuenta de que sientes lo mismo que los que están contigo, y ves que la misión vale la pena, y crees verdaderamente que lo que intentas “predicar” al pueblo sencillo tú también lo quieres vivir... Y esa misma tarde comenzábamos a celebrar el acontecimiento más importante de esos días, de todo el año: ¡La Resurrección del Señor! con unas cuantas Vigilias Pascuales ... Con cantos, con niños y globos allí donde los había, con anécdotas en todos los pueblos.

El Domingo no dejó de ser menos ajetreado, pero con la misma ilusión e inquietud por dejar lo mejor de nosotros allí. Si no se vive no se puede saber lo que es. La experiencia inefable de la Resurrección se unía a lo vivido durante esos pocos días; fue el “paso” del Señor por nuestras vidas, de una manera especial, privilegiada... Porque al final recibimos mucho más de lo que nosotros mismos dimos.

Queda el recuerdo, queda la memoria, quedan buenas intenciones y aportaciones para el año que viene avanzar en aquello que vemos que se puede mejorar. Pero lo hecho, hecho está, porque salió muy bien...
Gracias a José Manuel, a José Antonio, a Nacho, por su acogida, al igual que a la comunidad de La Rúa, por todos sus detalles.

Que esta Pascua de Resurrección constituya nuestro punto de apoyo para todo el año. Que esta experiencia pascual tan intensa nos llene de gozo y fortaleza para seguir siendo alegría y resurrección para los demás.

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