Al principio es
duro, las subidas, las bajadas, la carga, tu comodidad pero según
vas caminando te vas haciendo uno con la mochila y te acostumbras
a caminar. Tu objetivo es claro: llegar a Santiago, aunque a veces,
las dificultades físicas hacen que pienses en dejarlo todo
y volver a casa, hay algo ahí dentro de tí que te da
fuerza para continuar y acaba siendo como una cabezonería
tener que acabar el Camino.
Cada día que pasa estás más
cerca de tu meta pero más débil físicamente,
pero el compartir la experiencia con otros peregrinos de muy diversos
lugares te anima a continuar.
Así "casi" sin darte cuenta llegas a Santiago, te encuentras
enfrente de la Catedral. Tu objetivo ha sido superado. Enhorabuena.
Nosotros, como tanto otros peregrinos hemos dejado
nuestra señal en el Camino, pero sobre todo ha sido el Camino
el que ha marcado huella en nosotros.
A todos los que tengan pensado realizar el Camino
desearles Buen Camino, y a los que ya lo han hecho Enhorabuena: habéis
alcanzado la Meta.
Jessica García
JMV- Patronato San José -Gijón |