Decir
Betania es evocar un lugar de encuentro, de acogida, de amistad,
de descanso. Allí vivían los amigos de Jesús.
De tal manera había un amor recíproco, que María
se sentaba a sus pies y escuchaba en-simismada las palabras
del Maestro, María se quejaba ante él del agobio
del trabajo... Cuando les faltó
su hermano querido, mandaron rápidamen-te a buscar al Maestro
y ambas le mostraron confiadamente su queja: "Señor,
si hubieras estado aquí..."
Jesús
acudía con alguna frecuencia a Betania, cuando estaba
cansado físicamente y cuando le acosaban los ene-migos
de la verdad. Al ente-rarse de que había muerto Lázaro,
lloró por el amigo y no pudo soportar el dolor de
sus hermanas: ¿dónde lo habéis puesto?
Lugar
de descanso, de acogida, de encuentro, de amor y de fraternidad.
Lugar de "sanación", así ha sido
concebida Betania, que en Octubre de 2002 abrió sus
puertas y aquí
han tomado posesión de su última estancia un grupo
de Hermanas Mayores. Morada serena, apacible, donde puedan vivir
como Hijas de la Caridad, en plenitud, según su capacidad,
hasta que el Señor las atraiga hacia sí. Lo que
se llama una zona asistida.
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