DÍA 12 DE FEBRERO DE 2008 – COMUNIDAD LA MILAGROSA.
CELEBRACIÓN FESTIVA DEL 90 CUMPLEAÑOS DE EDAD Y 70 DE VOCACIÓN DE SOR JOAQUINA LIZARRAGA IRIBARREN.
El día amaneció radiante acompañando la solemnidad. La aurora se oía en la lejanía, y al acercarse el coro el “cumpleaños feliz” despertó Sor Joaquina.
Era un día señalado en rojo para ella, dos fechas claves se disputaban el protagonismo. 90 años sonaban muy abultados y singulares, pero era una realidad Sor Joaquina cumplía 90 años de edad. Pero la otra fecha no menos importante, brillaba cargada de entregas fieles y servicios hechos con eficacia y humildad. 70 años de vocación en la Compañía de las Hijas de la Caridad.
En la puerta tenía un visitante muy especial, era un sonriente y gracioso “payaso” que con escoba y recogedor le invitaba a cumplir su sueño de cada día, trabajar, y trabajar. Su sencillez cuando lo vio, le hizo preguntar ¿de verdad que me van a dar trabajo?
La casa estaba decorada para la gran fiesta, y todo eran sorpresas para ella. Las Hermanas de la Provincia se volcaron en agasajarla como se merece su itinerario por obras y provincias con un excepcional cúmulo de virtudes vicencianas. Además no en vano fue la primera visitadora canaria, venía de la visitadora de la de Sevilla y le tocó abrir surcos, afrontar retos, establecer y asentar fundaciones, proyectar la Provincia al campo rural, subsanando situaciones derivadas de la insularidad que priorizaban servicios urgentes a los pobres.
El teléfono la persiguió todo el día, sus hermanos de Navarra no faltaron a la cita desde el punto de la mañana, Jesús el Padre Pasionista desde Galicia y hasta la Hna Rosario religiosa desde el Perú tuvo su recuerdo.
A las cinco de la tarde y acompañada de la Comunidad y muchas Hermanas de todas las casas tuvimos las Eucaristía celebrada por el Padre Director, Gregorio Ado.
Se comenzó por la bendición e inauguración del Taller de Terapia Ocupacional y seguidamente la Eucaristía.
Sor Joaquina estaba emocionada, y en su postura habitual de humildad que le caracteriza, repetía sus pocos merecimientos para aquella solemnidad.
El Padre Gregorio en la homilía la hizo volver a recorrer los paisajes de su infancia en Añorbe y hasta montañas y ermitas se hicieron realidad en una retrospectiva visión del pasado. 
Las Hermanas cantaron muy bien, y Sor Joaquina acompañada de Sor Nieves Rodríguez su enfermera, hizo la ofrenda de su rosario con el que reza con fervor todos los días, y un instrumento de terapia.
La misa fue sencilla, bonita, fervorosa, y Sor Joaquina se vio contenta y arropada por todas sus Hermanas en el mejor momento del mejor día.
Finalizada la Eucaristía se cantó a la Virgen “Siempre que digo Madre” preferido de Sor Joaquina, y a continuación las Hermanas se distribuyeron por el salón para ver los distintos rincones del Taller.
Más tarde subieron todos a la sala de Comunidad, decorada especialmente para la fiesta y allí se les sirvió un ágape de fraternidad.
Hubo fotografías, alegría, felicitaciones, regalos y ratos de sincera fraternización. Las fechas lo pedían, no todas podremos llegar a esas metas con las medidas colmadas como ella.
Le tocó en la distribución un lote hermoso y a ella le encantó su heredad.
Sor Mª Teresa Muruzábal |