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EN FORMACIÓN PERMANENTE. NOVEMBRE 2010
FORMACIÓN PERMANENTE

FORMACIÓN PERMANENTE

"Al igual que la lluvia y la nieve que caen del cielo no retornan sino que riegan y fecundan la tierra y la hacen germinar, así es la Palabra que sale de mi boca que no retorna infecunda sin haber cumplido la misión que yo le había encomendado". (Is. 55, 10-11)

Cuando el Profeta Isaías escribía estas bellísimas palabras inspiradas por Dios, ya era un hombre que había experimentado en sí la acción de esa misma Palabra. Ha palpado la fidelidad de Dios y hace su trabajo con seguridad porque sabe que no le va a fallar De ahí le viene la osadía para invitar a su pueblo a que esté atento para que la continua lluvia de gracias se cuele hasta las entrañas y riegue, fecunde y cumpla su misión.

Intuyo que esto tiene que ver, y mucho, con el tema sobre el que quiero reflexionar: La Formación Permanente. Año tras año, en situaciones diferentes, nos caen aguaceros benéficos de "palabras de Dios". Supongo que en todas las Provincias ocurre lo mismo… Ahora pienso en la nuestra, la de Barcelona. A mi modo de entender, ha sido constante la preocupación porque las Hermanas tengamos al alcance de la mano el alimento suficiente para nutrir nuestro ser de Hijas de la Caridad. Y estoy segura y por eso lo adelanto, de que se ha logrado un crecimiento verificable en muchas de mis compañeras.

Cada campo de servicio ha tenido y tiene sus necesidades propias; atenderlas ha supuesto buscar la mejor agua, la mejor palabra… y se ha hecho. Mi parcela, la que ahora tengo encomendada, ser Hermana Sirviente, necesita, como todas, de un "chirimiri" constante, de esa fina lluvia del norte que, aún pareciendo que no, va empapando la tierra.

Es imposible "animar, poner alma en la Comunidad" si no se está "animada" No procede el fingimiento en estos menesteres. La Compañía sabe de que tierra estamos hechas; el humus no es innato… es el tiempo, que con los fertilizantes adecuados, va haciendo su trabajo. De ahí la necesidad de poner límites a la rutina, de cuidar con esmero esa parcela cuyo cometido implica una responsabilidad añadida.

Durantes dos días, el P. Corpus Delgado, con su palabra marcada por la experiencia, nos ha ido conjugando, "en infinitivo" una serie de verbos, indicadores de acciones indispensables para llevar a cabo la tarea en fidelidad al Carisma. Sólo su enumeración me pone en situación de profunda humildad ya que, creo que sin un bagaje espiritual y humano bien dotado, es imposible acompañar la rica vida de muchas Hermanas que a la par con nosotras van haciendo su camino, con más riqueza que pobreza.

ALGUNOS VERBOS

CREER que el espíritu Santo está presente en la Comunidad. Supone avivar la fe en el Dios que actúa, que llama y ama a cada Hermana. Entra en juego la verificación y el alcance de nuestras convicciones sobre la filiación divina, la fraternidad humana y la llamada a una misma misión. Supone ver con otros ojos más allá de los de la cara…

PROMOVER la escucha del Espíritu en la Comunidad. Es la consecuencia directa del párrafo anterior. Exigente verbo que invita a afinar el oído, a creer que esa voz misteriosa está ahí; tratar de experimentar, con las Hermanas, su presencia y hacer lo posible para materializarla con nuestra manera de ser y estar, dentro y fuera de casa.

ESTAR ATENTAS para que la llama del Espíritu no pierda fuerza, y menos que se apague, en la Comunidad .Es posible la desidia, el cansancio el desencanto en la Hermana Sirviente y en las demás Hermanas. Constatarlo es ya una llamada al estar alerta. Es aquí donde ha de sonar el despertador para que no ocurra aquello de las vírgenes necias del Evangelio Ha de ser una de las tareas más importantes a llevar a cabo para convocar a la Comunidad a los momentos fuertes de plegaria, de escucha de la Palabra de Dios y de gozar compartiéndola.

REPRODUCIR la actitud del Buen Pastor. La palabra de Jesús es directa, no se presta a interpretaciones varias: "El buen Pastor conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, da la vida por ellas". ¡Tarea alucinante para la Hermana Sirviente que tiene la suerte de imitar a tal Pastor! Entiendo que es "el no va más" de una Hija de la Caridad. ¡Que bien se debe sentir una Comunidad cuando cada Hermana es conocida amada y cuidada en su faceta humana y espiritual! A ello hay que tender… es una exigencia de la tarea que la Compañía ha puesto en nuestras manos.

AYUDAR A DISCERNIR que quiere el Espíritu de la Comunidad en el momento presente. La Compañía, la Provincia necesita que las Comunidades sean sujetos de discernimiento. La resituación de las Hermanas, de las casas y de las Provincias exige de todas un esfuerzo para ver la voluntad de Dios. Importa mucho el que la Hermana Sirviente esté capacitada para animar el discernimiento, para que cada Hermana sienta como suyo el devenir de la Compañía.

El discernimiento ante cualquier asunto importante de la vida de las Hermanas, tiene su propia dinámica en la Compañía: Es preciso que la Hermana Sirviente convoque alrededor de una mesa, donde tenga asiento el Evangelio y las Constituciones. A partir de aquí, no caben preguntas que conlleven respuestas difusas o interesadas. Se impone la obediencia al Espíritu Santo. La formulación de preguntas no puede ser del tenor siguiente:

¿Qué pensamos sobre este tema? La respuesta puede ser una simple opinión, sin implicación personal ni comunitaria.

¿Qué nos gusta? Las respuestas pueden ser tan variadas como interesadas. Es posible que aquí no se concluya con acuerdos de peso.

¿Qué hacen en las otras casas o Comunidades? Peligroso planteamiento donde las comparaciones pueden llevar a determinaciones un tanto infantiles y de poca personalidad.

¿Cómo nos sentimos ante este tema? Otra manera de esquivar el verdadero discernimiento ya que el sentimiento puede ser tan variado como personas haya en la asamblea.

Situadas ante el Evangelio y las Constituciones, la pregunta adquiere otra dimensión:

¿QUÉ NOS PIDE EL ESPÍRITU HOY?

La Comunidad que vive del Espíritu, debe estar siempre en actitud de discernimiento, sólo así se construye cada día y, a su vez, construye el Reino. No es tiempo de eficacia; ésta debe dar paso al gozo del ágape, a saberse reunidas por el Espíritu. Esta célula de la Compañía ha de poner menos acento en la expresión "vida común" para llegar a ser una "comunión de vida

Exigencias comunitarias que conllevan una perfecta sintonía entre la Hermana Sirviente, llamada a conjugar todos los verbos y las otras Hermanas de la Comunidad. Se impone el don de la sabiduría: Gustar de la barca que todas conducimos y cuyo Patrón es el Espíritu del Señor.

Dos jornadas dieron para mucho… He querido compartir esta sencilla reflexión a sabiendas de que he mariposeado mucho, tal vez dejando lo mejor del tema. Lo siento por el resto de compañeras. Sé que en vuestro fuero interno lo mejoraréis. Me hago eco de todas las Hermanas sirvientes para decir una vez más: ¡GRACIAS! a la Provincia por el esfuerzo que ha hecho para proporcionarnos estas jornadas de seria reflexión Conscientes del la tarea que se nos ha con fiado, esperamos, que con la ayuda del Señor, podamos ir dando pasos seguros hacia ese estado de perfección a que somos convocada

Rosa Mendoza, Hija de la Caridad

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